"La posada de las Almas"
Carlos Merchán
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Fecha:

Del 27 de Octubre al 2 de Diciembre de 2016

Descripción:

EL ARTISTA QUE ESCRIBÍA CON UN PINCEL

‘La posada de las almas’ es el título de la exposición de Carlos Merchán, que se podrá visitar hasta el próximo 25 de Noviembre en la Sala Mutua Levante.  Una exposición que combina obras antiguas con otras nuevas creadas para la ocasión, dibujos en blanco y negro con pinturas en color y textos escritos a la manera casi clásica con la agudeza y arte de ingenio a la que nos tiene acostumbrados el autor.

Una exposición cuyo título evoca ‘El monte de las ánimas’ aquel relato de Bécquer que, hace muchos años, le metió el veneno de la literatura vía intravenosa, ejerciendo de jeringuilla un maestro de la vieja escuela que no se cortaba un pelo a la hora de dar hostias como panes y que, en general, era una mala bestia pero que cuando se ponía místico leía en voz alta cosas como ‘El monte de las ánimas’ y cómo las leía el cabrón.

El veneno de la pintura, en cambio, no se lo introdujo nadie, le vino de serie. O quizá surgió por generación espontánea a partir de su enemistad incipiente con ese mundo raro en el que le tocó vivir. Empezó a dibujar para matar el tiempo o para que no se le comieran las horas, que al fin y al cabo es lo mismo pero al revés. La cuestión es que desde la más tierna infancia, o desde la cándida adolescencia, eso no ha quedado del todo claro, Carlos Merchán aprendió a aprehender la realidad y a filtrar con el tamiz de su intuición y de su corazón el gesto de esos rostros que el refranero califica como espejo del alma y él como el paisaje más apetecible de recorrer y desentrañar.

En 1988, año que en números romanos fue el año del siglo XX compuesto por más letras (MCMLXXXVIII), signifique lo que signifique, concluyó sus estudios en la facultad de Bellas Artes de Salamanca y se convirtió, durante un tiempo, en profesor de su facultad de Ciencias de la Educación, iniciando después de esto un ajetreado periplo existencial en el que, en un momento dado, se cruzó una alcoyana en su camino que no sólo le sacó de la ciudad universitaria sino que le hizo recalar en esta población que unos llaman Alcoi, otros Alcoy y él ‘su particular corte de los milagros’.

Desde aquel lejano 2000, año donde dio la vuelta el tiempo, Carlos Merchán ha vivido aquí haciéndose con todos y haciendo de casi todo. Desde dibujar adornos florales para orlas a ejercer de diseñador textil, de trabajar como peón a dar clases de pintura, desde pintar para marchantes a colaborar periódicamente en tres diarios. En resumen, durante dieciséis años ha dibujado mucho, ha garabateado más y nos ha deleitado frecuentemente con sus rostros con alma y con la sensatez y contundencia de sus textos, escritos con elaborada prosa y de contenido más claro que el agua.

Pero siendo grande su destreza y oficio como escritor y pintor el gran éxito de Carlos Merchán, cuyo aspecto recuerda un amachambrado de Francisco Umbral y de Francisco Quevedo y a quién no cuesta imaginar vistiendo calzas, capa, cuello de lechuguilla y la encomienda de la Orden de Santiago en el pecho, es que con su serena admiración y amor por Alcoi (de donde dice que saldrá con los pies por delante) con su afabilidad, inteligencia, cercanía, lucidez y humildad ha conseguido que los alcoyanos veamos nuestra ciudad con ojos nuevos sin flato, sin aspavientos con naturalidad. O con la tranquilidad que da haber nacido en Salamanca y saber, a ciencia cierta, que hay vida inteligente más allá del puerto de Albaida.

Pep Jordà

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